Marina Alta from Denia
Esta ruta fue hecha por:
RouteXpert Jan Koelstra - Senior Rx
Última edición: 19-07-2025
La Marina Alta, comarca del norte de la provincia de Alicante, es conocida por sus hermosas playas y su agradable clima en la Costa Blanca, sus villas de lujo y su atractivo turístico.
En esta zona, encontrará varios pueblos costeros con encanto como Denia, Jávea, Moraira y Calpe. Pero el interior montañoso es, sin duda, espectacular y sin duda merece la pena visitarlo. Aquí encontrará algunos pueblos por los que pasará, como Benisilli, Benissiva, Beniali y Benirama. Estos pueblos de origen árabe se encuentran en el Valle de la Gallinera y rezuman un maravilloso encanto rural. También ofrecen impresionantes carreteras con vistas panorámicas al mar o a las cordilleras, cascadas, puertos de montaña, aulagas por doquier, almendros en el Valle de la Gallinera y, sobre todo, cerezos, y a veces se encontrará entre rebaños de ovejas. Sí, este es otro tour de cinco estrellas.
Este recorrido circular desde Denia atraviesa el interior de la Marina Alta y pasa por los arrozales del parque natural de la Marjal de Pego-Oliva para regresar a Denia.
Animation
Veredicto
Duración
5h 24m
Modo de viaje
Coche o motocicleta
Distancia
130.61 km
Países
blossom time in the Gallinera valley
Este recorrido comienza y termina en la ciudad costera de Dénia. Recorrerás el interior de la Marina Alta, visitando la última leprosería de Europa. Puedes hacer una parada en el recorrido subiendo los más de 6.800 escalones moriscos hasta el Vall d'Inferno o paseando por el fondo del embalse de Ibert. La ruta, accidentada y remota, que pasa por Castell de Castells te lleva al Vall de Gallinera, con sus pueblos moriscos, donde la primavera se tiñe de blanco y rosa con los cerezos en flor. Puedes visitar un castillo morisco relativamente intacto en Forna y luego regresar a Dénia pasando por los arrozales del Parque Natural de las Marjas Pego-Oliva.
Las estrechas calles moriscas que serpentean por el centro revelan que Dénia es una ciudad con una historia única. El barrio de Baix la Mar, junto al puerto, es un excelente ejemplo de un barrio pesquero tradicional con sus coloridas casas. ¡La comida es deliciosa! Además, la arquitectura modernista de la ciudad demuestra claramente el florecimiento de Dénia como centro comercial, especialmente a finales del siglo XIX. El puerto de Dénia sigue siendo muy importante para la zona, pero conserva el encanto y la esencia de un puerto mediterráneo.
En la colina junto al puerto se encuentra El Castillo. Construido entre los siglos XI y XII, este castillo es de estilo islámico. Desde entonces, ha sufrido numerosas modificaciones, incluyendo influencias renacentistas. Fue destruido en gran parte en 1859, pero posteriormente restaurado. Se suelen celebrar conciertos en el castillo durante las noches de verano. El museo del castillo también alberga los restos arqueológicos de un asentamiento romano llamado Diannium, descubiertos en la zona.
La Presa de Isbert, una presa completamente inútil, diseñada a finales del siglo XIX, se construyó entre 1928 y 1944. Sin embargo, resultó inútil debido a la permeabilidad del suelo calcáreo. El corto túnel (100 m) que se atraviesa a lo largo del camino se utilizaba como atajo hacia la presa. No hay iluminación y, con lluvia, pueden formarse grandes charcos. Esta presa se construyó en las faldas de la estrecha y espectacular Garganta del Iserna, con paredes verticales que alcanzan una altura de casi 100 metros. Durante la construcción de la presa, los ingenieros pasaron por alto varios aspectos. El agua desaparece bajo tierra justo antes de la presa, y el embalse casi siempre está seco. Solo después de fuertes lluvias el agua permanece estancada en el río durante unos días, y la zona se vuelve pantanosa.
De camino al antiguo pueblo de leprosos de Fontilles, puedes ponerte a prueba subiendo a la fortaleza árabe del Castell de Les Atzavares. Se trata de una pequeña fortaleza de origen islámico compuesta por dos recintos rectangulares. El valle del Laguar fue el último bastión de los moros valencianos. En noviembre de 1609, se rindieron y fueron finalmente expulsados al norte de África. Hoy en día, solo quedan algunos restos de las murallas (apisonadas). Se proporcionan crampones y cadenas durante el ascenso al castillo.
Continuando con seguridad y sin esguinces de tobillo, se llega a Fontilles. Este es un pueblo muy especial en el alto valle de Laguar. Desde lejos, se puede ver un muro de piedra que recorre las colinas que rodean el pueblo. Los residentes vinieron de toda España y nunca regresaron, ya que pasarían el resto de sus vidas aquí, devastados por la lepra. De 1923 a 1930, trabajaron como ayuda humanitaria en el muro aún existente de 3.513 metros de largo y tres metros de alto que rodeaba la leprosería.
Tras un deterioro temporal, muchos pabellones han sido restaurados en los últimos años. Un paseo por Fontilles es una bocanada de aire fresco. Los edificios, la iglesia, los alrededores con sus senderos forestales y un paseo hasta el antiguo cementerio, entre los árboles ornamentales y las estatuas, evocan la atmósfera de aquella época. La antigua puerta de entrada ha sido demolida, y se puede entrar y salir libremente en coche. Fontilles sigue siendo el nombre de una organización sin ánimo de lucro que tiene como objetivo erradicar la lepra y otras enfermedades relacionadas con la pobreza y sus consecuencias, así como apoyar el desarrollo sostenible de la población afectada.
Sugerencia: Al entrar, gira inmediatamente a la derecha, subiendo. Tras una curva, encontrarás un aparcamiento bastante amplio a la derecha y también tendrás vistas de la finca, aún completamente amurallada.
El paisaje a lo largo del camino y alrededor de los tres pueblos siguientes, Campell, Fleix y Benimaurell, es precioso. Consta de numerosas terrazas plantadas con olivos, cerezos, almendros, algarrobos e higueras. También merece la pena ver las típicas calles tradicionales y los antiguos lavaderos comunales de los pueblos. Campell, también llamado el Poble de Baix (Pueblo de Abajo), comenzó siendo una calle entre dos barrancos. Posteriormente, se desarrolló una calle paralela, con las casas orientadas directamente hacia el barranco.
Es hora del café, y Benimaurell es un lugar estupendo. Te espera una mesa a las afueras del pueblo, en el auténtico pueblo morisco.
Si aún tienes tiempo y te apetece una excursión panorámica después del café, toma el sendero hacia el Vall de l'Inferno. Pasado Benimaurell, sigue el camino hasta una empinada y zigzagueante carretera adoquinada de 6.873 escalones que cruza las montañas. Esta escalera de piedra fue construida por los árabes para crear una ruta segura para comerciantes y viajeros a través de las montañas. El paisaje a lo largo del camino es espectacular. Verás almendros y cerezos, y antiguos lavaderos, como el lavadero y la fuente gruesa.
Desde Benimaurell, se continúa descendiendo hasta el siguiente valle (Vall de Castell de Castells) por una estrecha carretera local. Se recomienda precaución, ya que las obras se retrasaron durante el reconocimiento, pero aquí se disfruta de la naturaleza. Al final, habrá que maniobrar un poco para llegar a la carretera principal.
Ahora te encuentras resoplando en un paisaje desértico y agreste. Quizás tengas la suerte de ver el agua fluir por el cauce del río, rompiendo el silencio. Pero incluso aquí, sigue siendo un deleite. Pasando por Castell, Famorca, Fageca, Tollos y Beniaia, llegas a la Vall de Gallinera, conocida como el valle de las cerezas. Aquí se encuentran ocho pintorescos pueblos: Benirrama, Benialí, Benissivà, Benitaia, La Carroja, Alpatró, Llombai y Benissili. La influencia árabe aún es visible, por ejemplo, en los nombres de los pueblos y en los antiguos sistemas de riego que abastecían al valle del agua necesaria. Las entradas al valle estaban defendidas por castillos. Aún puedes visitar las ruinas de estos castillos en Benirrama y Benissili. Los paisajes de la Vall de Gallinera son impresionantes. Aquí descubrirás imponentes montañas y numerosos olivos, almendros y cerezos que crecen en las terrazas árabes. Desde la época de la floración de los cerezos hasta la recogida de las cerezas, que es entre marzo y junio, merece la pena visitar el valle, pero también se puede disfrutar de los bonitos colores de la naturaleza en otoño.
Al salir del valle de las cerezas, pronto verá un inmenso y relativamente intacto castillo encaramado en una colina. Se trata del Castell de Forna, construido por los moros para vigilar a los soldados cristianos enviados allí para derrocar el régimen morisco. Al pasar por el pequeño pueblo de Forna, con sus casas blancas, calles estrechas y empinadas y fantásticas vistas, el restaurante Nautilus invita a almorzar. En la plaza central, encontrará una fuente morisca que también fue utilizada por los romanos.
La última parte de la ruta discurre parcialmente por el Parque Natural del Marjal. Este humedal se encuentra junto a la Sierra de Segaria. La zona está formada por varios canales y está regada por los ríos Bullent y Racon. El parque posee un gran valor ecológico y es uno de los humedales más interesantes de la región. Cuenta con una rica flora y fauna y es zona de reproducción para numerosas aves acuáticas. Desde hace siglos, se cultiva aquí la famosa variedad de arroz Bomba les Tanques. Este arroz se utiliza en paellas y auténticos arroces. En verano, podrá disfrutar de un relajante paseo en barco y bañarse en las cristalinas aguas del Salinar.
Luego sólo falta un corto trecho hasta Denia para poder evaluar su viaje en una terraza del puerto o simplemente disfrutar del sol con una bebida.
wall around Fontilles
La Presa d'Ibert
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Valenciana
Acerca de esta región
La Comunidad Valenciana (en valenciano y oficialmente, Comunitat Valenciana) es una comunidad autónoma española situada en el este de la Península ibérica. Se constituyó formalmente en el año 1982, al aprobarse su Estatuto de Autonomía, y desde el año 2006 es considerada nacionalidad histórica,[3] al amparo de lo dispuesto en el artículo segundo de la Constitución.[4]
El territorio valenciano actual coincide en su mayor parte con el del histórico Reino de Valencia (en valenciano, Regne de València), que a lo largo de la historia ha recibido diversas denominaciones. A finales del siglo xix se conocía como Región Valenciana, a partir de la década de 1960 también se emplea de manera no oficial la forma de País Valenciano,[5] y a partir del Estatuto de Autonomía de 1982 el término de «Comunidad Valenciana» se ha extendido y popularizado. También se usa Valencia, aunque este último puede llevar a confusión con la ciudad y la provincia homónimas.
Su territorio, con capital en Valencia, está situado en el este y sureste de la península ibérica, contando con una superficie de 23 255 km² y siendo la octava autonomía más extensa de España. Está formada por las provincias de Alicante, Castellón y Valencia, y limita al norte con Cataluña y Aragón, al oeste con Castilla-La Mancha y Aragón, y al sur con la Región de Murcia. También forma parte del territorio valenciano el archipiélago de las islas Columbretes, Tabarca y otras islas menores e islotes cercanos a la costa, además del Rincón de Ademuz, un exclave separado totalmente del resto del territorio valenciano por el municipio castellano-manchego de Santa Cruz de Moya al sur y el municipio turolense Arcos de las Salinas al norte.
En 2019, en el territorio de la Comunidad Valenciana habitaban 5 003 769 personas[6] en un total de 542 municipios. La mayor concentración de población se da en torno a la ciudad de Valencia, cuya área metropolitana llega a 1 559 084 habitantes (2014),[7] de los cuales 786 424 están empadronados en la ciudad. La segunda mayor concentración de población de la comunidad es el área metropolitana de Alicante-Elche, que cuenta con 757 085 habitantes (2014).[8]
La Comunidad Valenciana constituye un territorio altamente industrializado, con un potente sector turístico y con un elevado peso del sector agrícola, motivo por el cual su economía es la cuarta más importante de entre las comunidades autónomas españolas, al generar el 9,6 % del PIB nacional.[9]
En las primeras legislaturas autonómicas se sucedieron tres gobiernos socialistas presididos por Joan Lerma, mientras que tras las elecciones de 1995, por la firma de un Pacto por el Cambio con la formación Unión Valenciana, gobernó la Generalidad Valenciana el Partido Popular, que en todas las sucesivas elecciones consiguió mayorías absolutas. Fueron presidentes Eduardo Zaplana, José Luis Olivas, Francisco Camps y Alberto Fabra, quien ocupó el cargo tras la dimisión de su antecesor por su imputación en una rama del caso Gürtel.[10] Desde las elecciones de 2015 es presidente el socialista Ximo Puig, elegido gracias al Acuerdo del Botánico,[11] firmado con Compromís y Podemos y reeditado tras las elecciones de 2019, incluyendo a EUPV.[12]
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El territorio valenciano actual coincide en su mayor parte con el del histórico Reino de Valencia (en valenciano, Regne de València), que a lo largo de la historia ha recibido diversas denominaciones. A finales del siglo xix se conocía como Región Valenciana, a partir de la década de 1960 también se emplea de manera no oficial la forma de País Valenciano,[5] y a partir del Estatuto de Autonomía de 1982 el término de «Comunidad Valenciana» se ha extendido y popularizado. También se usa Valencia, aunque este último puede llevar a confusión con la ciudad y la provincia homónimas.
Su territorio, con capital en Valencia, está situado en el este y sureste de la península ibérica, contando con una superficie de 23 255 km² y siendo la octava autonomía más extensa de España. Está formada por las provincias de Alicante, Castellón y Valencia, y limita al norte con Cataluña y Aragón, al oeste con Castilla-La Mancha y Aragón, y al sur con la Región de Murcia. También forma parte del territorio valenciano el archipiélago de las islas Columbretes, Tabarca y otras islas menores e islotes cercanos a la costa, además del Rincón de Ademuz, un exclave separado totalmente del resto del territorio valenciano por el municipio castellano-manchego de Santa Cruz de Moya al sur y el municipio turolense Arcos de las Salinas al norte.
En 2019, en el territorio de la Comunidad Valenciana habitaban 5 003 769 personas[6] en un total de 542 municipios. La mayor concentración de población se da en torno a la ciudad de Valencia, cuya área metropolitana llega a 1 559 084 habitantes (2014),[7] de los cuales 786 424 están empadronados en la ciudad. La segunda mayor concentración de población de la comunidad es el área metropolitana de Alicante-Elche, que cuenta con 757 085 habitantes (2014).[8]
La Comunidad Valenciana constituye un territorio altamente industrializado, con un potente sector turístico y con un elevado peso del sector agrícola, motivo por el cual su economía es la cuarta más importante de entre las comunidades autónomas españolas, al generar el 9,6 % del PIB nacional.[9]
En las primeras legislaturas autonómicas se sucedieron tres gobiernos socialistas presididos por Joan Lerma, mientras que tras las elecciones de 1995, por la firma de un Pacto por el Cambio con la formación Unión Valenciana, gobernó la Generalidad Valenciana el Partido Popular, que en todas las sucesivas elecciones consiguió mayorías absolutas. Fueron presidentes Eduardo Zaplana, José Luis Olivas, Francisco Camps y Alberto Fabra, quien ocupó el cargo tras la dimisión de su antecesor por su imputación en una rama del caso Gürtel.[10] Desde las elecciones de 2015 es presidente el socialista Ximo Puig, elegido gracias al Acuerdo del Botánico,[11] firmado con Compromís y Podemos y reeditado tras las elecciones de 2019, incluyendo a EUPV.[12]
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Visiting Morella Albarracin and Beceite from Cerdanyola through fantastic secondary roads
Visitando Morella Albarracín y Beceite desde Cerdanyola a través de fantásticas carreteras secundarias
Esta colección de 4 rutas discurre por el interior de Castellón y Teruel donde una de las principales atracciones son sus bellas carreteras secundarias. Varios pueblos con encanto y buenos manjares nos esperan en cada etapa:
La primera jornada nos llevara hasta Morella. Morella es un extraordinario ejemplo de ciudad gótica y está declarada Bien de Interés Cultural. Destacan, en primer lugar, su castillo y murallas medievales, erigidas en el siglo XIV. Dentro del recinto antiguo, posee notables iglesias, como la arciprestal de Santa María la Mayor, gótica (1263-1330), con detalles barrocos; el antiguo convento de San Francisco (siglo XIII); las iglesias de San Juan, gótica (siglo XV) con decoración neoclásica, y de San Nicolás, gótica; y las ermitas de San Marcos y San Pedro Mártir. En arquitectura civil, cabe mencionar la Casa de la Villa (siglos XIV y XVII), las casas Ciurana, de los Piquer, de los Rovira y del Cardenal Ram, así como el Hospital (siglo XV). Asimismo, pasear por el conjunto de calles escalonadas y los soportales de Blasco de Alagón, hacer el recorrido circular de la montaña por el paseo de la Alameda y contemplar en el exterior el acueducto medieval de Santa Llúcia constituyen propuestas imprescindibles para conocer esta ciudad. Dos puntos de interés destacan en el municipio de Morella: las pinturas rupestres de Morella La Vella, y el Santuario de la Virgen de Vallirana. Cada seis años, desde 1673, se sube en procesión la virgen a la ciudad. En los arcenes de la carretera se conservan numerosas capillas donde los romeros realizan plegarias y rogativas en su marcha de 22 kilómetros. Por el camino disfrutaremos de las fantásticas vistas desde Fores y la sensación extraña de cruzar un parque eólico.
El segundo día nos acerca a Albarracín, pasando por la no menos interesante Teruel. Albarracín es un lugar único. Pasear por sus calles, recorrer su muralla y adentrarse en sus monumentos es como hacer un viaje al medievo. Admirarás cada rincón, sus casas de color rojizo, sus puertas y llamadores, sus diminutas ventanas con visillos de encaje o sus balcones corridos en rica forja y de madera tallada. El precioso legado arquitectónico y urbanístico de Albarracín transpira encanto y sosiego. Admirarás cada rincón, sus casas de color rojizo, sus puertas y llamadores, sus diminutas ventanas con visillos de encaje, sus balcones corridos en rica forja y de madera tallada. Por no hablar de las maravillosas vistas que obtendrás desde su envidiable emplazamiento. La plaza Mayor, donde se encuentra el Ayuntamiento, es un buen lugar para que comiences la visita por este pintoresco pueblo, que alberga un buen número de monumentos y museos interesantes, como la catedral, las iglesias de Santiago y Santa María, la Casa-Museo Noble de la familia Pérez y Toyuela, el Museo Municipal y el Museo Diocesano. No te pierdas si vas con niños el Museo del Juguete. Si quieres disfrutar del entorno natural de Albarracín, puedes dar un agradable paseo junto al río Guadalaviar y recorrer el paseo fluvial que hay junto al meandro excavado por el río a su paso por la localidad. Te recomiendo utilizar los aparcamientos que hay a la entrada de la localidad y usar calzado cómodo para sortear las numerosas cuestas y escaleras que encontrarás durante tu recorrido por Albarracín. Otro de los atractivos que te ofrece Albarracín es la subsede de Territorio Dinópolis dedicada al mundo de los fósiles y a los mares prehistóricos: Mar Nummus. En sus inmediaciones se extiende uno de los conjuntos paisajísticos y culturales más sorprendentes de Aragón: el Paisaje Protegido de los Pinares de Rodeno. Los contrastes cromáticos entre el verde del pinar y el rojo de la piedra de rodeno crean un espacio de gran colorido, fuerza y belleza. En sus abrigos rocosos se conservan excelentes muestras de arte rupestre levantino, declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La mejor forma de conocer Albarracín es, sin duda, disfrutando de una visita guiada por sus calles y sus monumentos más emblemáticos. Las organizan desde la Fundación Santa María y también desde la empresa de servicios turísticos El Andador.
Para la tercera jornada nos esperan dos apasionantes visitas: Valderrobres y Beciete.
Valderrobres es la capital de la comarca del Matarraña. Sin duda alguna, su presencia en esta la lista de pueblos más bonitos de Teruel y de España está más que justificada. Su enclave junto a los puertos de Beceite y el paso del río Matarraña por el centro de municipio realza la monumentalidad de Valderrobres. Rebosa patrimonio arquitectónico, cultural y artístico, y además, su está situado en un entorno natural maravilloso rio matarraña con el reflejo del puente de piedra de Valderrobres. La capital del Matarraña está situada a sólo media hora de Alcañiz y a tres cuartos de hora de Tortosa o Morella. El acceso sólo se puede realizar por carreteras, que se encuentran en perfecto estado. Valderrobres es una población de tamaño medio que cuenta con unos 2500 habitantes. Aquí vas a encontrar servicios de restauración, alojamiento, tiendas de comestibles dónde hacerte con sus productos típicos y otros tipos de establecimientos habituales en una cabecera de comarca. Existen abundantes yacimientos arqueológicos que nos permiten conocer el origen íbero de la villa aunque, como en el caso de Calaceite, el máximo esplendor de la localidad turolense tuvo lugar en la Edad Media. Y es que durante el siglo XV incluso llegó a albergar varias sesiones de las Cortes del Reino de Aragón presididas por el rey Alfonso V. La magia de Valderrobres está situada en su centro histórico. Te recomiendo que dejes tu vehículo en alguno de sus aparcamientos habilitados y te desplaces a pie hasta el principal acceso al casco histórico. Atravesarás el puente de piedra sobre el río Matarraña. Desde allí vas a descubrir la espectacular silueta que forman el castillo y la Iglesia de Santa María en el centro del casco antiguo. En el puente de piedra data del siglo XV. Allí encontrarás el Portal de San Roque, lugar en el que se cobraba el derecho de pontazgo durante la Edad Media y desde el que accederás a la Plaza de España. En la Plaza de España descubrirás el magnífico edificio del Ayuntamiento. Se trata de un edificio del siglo XVI con gran lonja y típico del renacimiento aragonés, incluida galería aragonesa y gran alero tallado en madera con decoración vegetal. El resto de edificios mantienen la misma estética medieval. A partir de ese momento creerás haber retrocedido hasta esa época. Desde allí deberás dirigirte a lo alto de la colina para visitar el conjunto monumental compuesto por el castillo y la iglesia. Lo harás atravesando callejuelas estrechas y empinadas. No te pierdas ningún detalle. ¡Te van a fascinar! Cuando finalices tu ascenso por las callejuelas empedradas encontrarás uno de los tesoros de la visita. La Iglesia de Santa María la Mayor. Además del impresionante rosetón, que has ido viendo desde lejos, destaca su portalada. ¡Espléndida! La Iglesia, que data del siglo XIV, ha sido restaurada hace poco. Es un templo gótico levantino aragonés en el que destacan sus bóvedas de crucería. Justo a su lado está el castillo. A comienzos del mes de diciembre de 2021 ha finalizado su restauración y junto a la iglesia forman un conjunto patrimonial único. No dudes en realizar la visita al castillo. La visita merece mucho la pena. Sus amplias estancias te van a maravillar.
El destino final de este dia es Beceite. Los Puertos de Beceite son un macizo montañoso que separa el valle del Ebro del Mediterráneo y se extiende entre las provincias de Tarragona, Castellón y Teruel. Sus abruptas montañas, horadadas por numerosos ríos y barrancos, esconden impactantes parajes como el Parrizal de Beceite, Las Rocas del Masmut, la Pesquera y el Salt de la Portellada. El enclave más conocido es el Parrizal de Beceite, que ofrece un paseo fantástico entre paredes de piedra y que se recorre por el mismo lecho del río Matarraña. Adentrarse en el Parrizal es una experiencia fantástica, apta para todas las edades dada su facilidad. La ruta comienza muy cerca de Beceite y discurre paralela al río Matarraña. Durante el recorrido cruzarás el río en varias ocasiones con la ayuda de pasarelas que te llevarán por encima de pequeñas pozas de aguas transparentes. La senda termina en Los Estrechos, donde el río se encañona por vertiginosas paredes que alcanzan una anchura imposible de 1,5 m. por 60 m. de altura y sobrecogedoras agujas de piedra conocidas como Les Gubies. Ten en cuenta que el acceso está regulado en fines de semana, puentes y temporada alta. Otro gran atractivo de la zona son las Rocas del Masmut, un impresionante roquedo rojizo de más de 100 metros de altura próximo a Peñarroya de Tastavins, con una nutrida colonia de buitres. Y no te olvides de contemplar la preciosa cascada de 20 metros de El Salt, a escasos kilómetros de la localidad de La Portellada. Una gran densidad de vegetación sirve de refugio a numerosos animales, como la cabra hispánica. En este paisaje accidentado también anidan el águila real, el halcón peregrino y el búho real. Los barrancos horadados por aguas cristalinas, entre los que destacan el barranco de la Pesquera y el de Escresala, con abundantes cangrejos autóctonos y truchas, son también el hábitat del mirlo acuático.
Y como final de esta colección, siguiendo por estupendas carreteras secundarias, visitaremos Horta de Sant Joan y Miravet.
Horta de Sant Joan es la capital turística y cultural de La Terra Alta. Este es un pueblo medieval situado encima de una colina de 543 metros de altura. El término municipal está limitado al sur por Arnes, Paüls y Alfara de Carles, aloeste por Lledó y Arenys de Lledó (Teruel), al norte por Caseres, Bot yal este Prat de Comte. Aunque el río Ebro no pasa por el término deHorta de SantJoan, transcurren el río Algars que forma una línea divisoria de la provincia de Teruel en la parte occidental, el río Estrets en la parte meridional del término y el río Canaletes en la parte oriental. Todos estos ríos son afluentes o subafluentes del río Ebro. Los restos encontrados indican el origen incierto de un asentamiento ibero en la parte más elevada. Estas tierras más adelante fueron conquistadas por los musulmanes y más tarde por los cristianos. En el año 1174 el rey cede el pueblo a los templeros y éste comienza una repoblación de Horta de Sant Joan aunque no es hasta el siglo XIX que hay un crecimiento importante.
Miravet se trata de un pueblo bastante pequeño, pero con varios sitios interesantes que merece la pena visitar. En medio día se puede ver casi todo, pero si le podéis dedicar un poco más de tiempo lo disfrutaréis mucho más. Una de las visitas obligadas es el Castillo. Una vez en el centro de visitantes compramos las entradas. El precio es de 5€, aunque para estudiantes, carnet joven o jubilados, entre otros, tienen descuento de 2€ sobre el precio. El horario de apertura de verano es de 10:00 a 20:00 mientras que en invierno cierran a las 17:30h, menos enero y febrero que cierran a las 16:00h. Por dentro el castillo de Miravet es una maravilla y aunque fue parcialmente destruido durante la Batalla del Ebro todavía se encuentra bien conservado.
Iglesia Vieja: Esta iglesia se edificó en época renacentista entre los siglos XVI y XVII y permaneció abandonada durante mucho tiempo hasta que fue restaurada. Ahora se ha convertido en monumento cultural y histórico de Miravet y una visita bastante interesante. Se dice que fue construida donde anteriormente podría haber estado ubicada la antigua mezquita de la época musulmana. En el interior se pueden ver varias exposiciones permanentes sobre la historia de Miravet o los templarios, entre otras. Tiene forma de cruz y destaca una cúpula con esgrafiados con el agujero de un impacto de una bomba durante la Batalla del Ebro, en plena Guerra Civil. También, destaca una mesa de piedra realizada por los templarios en el siglo XII y que era originaria del castillo, hasta que fue trasladada a la iglesia sobre 1750.
Centro histórico de Miravet: Después de visitar la iglesia, se puede descubrir el casco antiguo del pueblo, donde hay rincones muy bonitos y casas empedradas que nos encantan. En el centro de Miravet podemos encontrarnos con edificios destacados como el Molino viejo, el Portal del Motxi o el Palacio del Comendador. Seguimos andando por el casco antiguo hasta llegar a la plaza del Arenal (donde habíamos aparcado). Es una de las actividades más conocidas y sorprendentes que se pueden hacer en Miravet. En realidad no es otra cosa que llegar al río y subir el coche en una barca para cruzarlo, de esta manera se llega al lado opuesto. Pero sorprende mucho y la gente lo hace porque se trata del último paso de barca de todo el Ebro que funciona sin motor. ¡Una experiencia que no os va a dejar indiferentes! El precio por cruzar al otro lado del río es de 3€ por vehículo, también se puede cruzar sin coche por 1€ por persona. Aunque cruzar sin coche no tiene mucho sentido, ya que al otro lado del río no hay nada hasta unos cuantos kilómetros más adelante. Pero podéis andar un poco por el sendero que pasa al lado del Ebro. El horario es de 09:00 a 19:00, aunque en invierno cierran una hora antes. Si habéis visto alguna foto de Miravet, seguramente sea desde el embarcadero. Es el mejor lugar para ver la panorámica del pueblo y desde donde tendréis también las mejores vistas al castillo. Nosotros nos sentamos en el embarcadero a merendar mientras disfrutábamos de la tranquilidad del lugar y las hermosas vistas. Si vais al atardecer tendréis una bonita puesta de sol y el reflejo de las vistas en el agua ¡un plan perfecto!
Las 4 rutas que componen esta colección son:
1.- Cerdanyola to Morella. Unos 350 kms con 8 horas de duración
2.- From Morella to Albarracin visiting Teruel. 180 kms con unas 4,5 horas de duración.
3.- From Albarracin to Valderrobres and Beceite. 227 kms con algo menos de 5 horas de duración
4.- From Beceite to Cerdanyola visiting Horta de Sant Joan and Miravet. 250 kms y algo más de 8 horas de duración.
Esta colección de 4 rutas discurre por el interior de Castellón y Teruel donde una de las principales atracciones son sus bellas carreteras secundarias. Varios pueblos con encanto y buenos manjares nos esperan en cada etapa:
La primera jornada nos llevara hasta Morella. Morella es un extraordinario ejemplo de ciudad gótica y está declarada Bien de Interés Cultural. Destacan, en primer lugar, su castillo y murallas medievales, erigidas en el siglo XIV. Dentro del recinto antiguo, posee notables iglesias, como la arciprestal de Santa María la Mayor, gótica (1263-1330), con detalles barrocos; el antiguo convento de San Francisco (siglo XIII); las iglesias de San Juan, gótica (siglo XV) con decoración neoclásica, y de San Nicolás, gótica; y las ermitas de San Marcos y San Pedro Mártir. En arquitectura civil, cabe mencionar la Casa de la Villa (siglos XIV y XVII), las casas Ciurana, de los Piquer, de los Rovira y del Cardenal Ram, así como el Hospital (siglo XV). Asimismo, pasear por el conjunto de calles escalonadas y los soportales de Blasco de Alagón, hacer el recorrido circular de la montaña por el paseo de la Alameda y contemplar en el exterior el acueducto medieval de Santa Llúcia constituyen propuestas imprescindibles para conocer esta ciudad. Dos puntos de interés destacan en el municipio de Morella: las pinturas rupestres de Morella La Vella, y el Santuario de la Virgen de Vallirana. Cada seis años, desde 1673, se sube en procesión la virgen a la ciudad. En los arcenes de la carretera se conservan numerosas capillas donde los romeros realizan plegarias y rogativas en su marcha de 22 kilómetros. Por el camino disfrutaremos de las fantásticas vistas desde Fores y la sensación extraña de cruzar un parque eólico.
El segundo día nos acerca a Albarracín, pasando por la no menos interesante Teruel. Albarracín es un lugar único. Pasear por sus calles, recorrer su muralla y adentrarse en sus monumentos es como hacer un viaje al medievo. Admirarás cada rincón, sus casas de color rojizo, sus puertas y llamadores, sus diminutas ventanas con visillos de encaje o sus balcones corridos en rica forja y de madera tallada. El precioso legado arquitectónico y urbanístico de Albarracín transpira encanto y sosiego. Admirarás cada rincón, sus casas de color rojizo, sus puertas y llamadores, sus diminutas ventanas con visillos de encaje, sus balcones corridos en rica forja y de madera tallada. Por no hablar de las maravillosas vistas que obtendrás desde su envidiable emplazamiento. La plaza Mayor, donde se encuentra el Ayuntamiento, es un buen lugar para que comiences la visita por este pintoresco pueblo, que alberga un buen número de monumentos y museos interesantes, como la catedral, las iglesias de Santiago y Santa María, la Casa-Museo Noble de la familia Pérez y Toyuela, el Museo Municipal y el Museo Diocesano. No te pierdas si vas con niños el Museo del Juguete. Si quieres disfrutar del entorno natural de Albarracín, puedes dar un agradable paseo junto al río Guadalaviar y recorrer el paseo fluvial que hay junto al meandro excavado por el río a su paso por la localidad. Te recomiendo utilizar los aparcamientos que hay a la entrada de la localidad y usar calzado cómodo para sortear las numerosas cuestas y escaleras que encontrarás durante tu recorrido por Albarracín. Otro de los atractivos que te ofrece Albarracín es la subsede de Territorio Dinópolis dedicada al mundo de los fósiles y a los mares prehistóricos: Mar Nummus. En sus inmediaciones se extiende uno de los conjuntos paisajísticos y culturales más sorprendentes de Aragón: el Paisaje Protegido de los Pinares de Rodeno. Los contrastes cromáticos entre el verde del pinar y el rojo de la piedra de rodeno crean un espacio de gran colorido, fuerza y belleza. En sus abrigos rocosos se conservan excelentes muestras de arte rupestre levantino, declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La mejor forma de conocer Albarracín es, sin duda, disfrutando de una visita guiada por sus calles y sus monumentos más emblemáticos. Las organizan desde la Fundación Santa María y también desde la empresa de servicios turísticos El Andador.
Para la tercera jornada nos esperan dos apasionantes visitas: Valderrobres y Beciete.
Valderrobres es la capital de la comarca del Matarraña. Sin duda alguna, su presencia en esta la lista de pueblos más bonitos de Teruel y de España está más que justificada. Su enclave junto a los puertos de Beceite y el paso del río Matarraña por el centro de municipio realza la monumentalidad de Valderrobres. Rebosa patrimonio arquitectónico, cultural y artístico, y además, su está situado en un entorno natural maravilloso rio matarraña con el reflejo del puente de piedra de Valderrobres. La capital del Matarraña está situada a sólo media hora de Alcañiz y a tres cuartos de hora de Tortosa o Morella. El acceso sólo se puede realizar por carreteras, que se encuentran en perfecto estado. Valderrobres es una población de tamaño medio que cuenta con unos 2500 habitantes. Aquí vas a encontrar servicios de restauración, alojamiento, tiendas de comestibles dónde hacerte con sus productos típicos y otros tipos de establecimientos habituales en una cabecera de comarca. Existen abundantes yacimientos arqueológicos que nos permiten conocer el origen íbero de la villa aunque, como en el caso de Calaceite, el máximo esplendor de la localidad turolense tuvo lugar en la Edad Media. Y es que durante el siglo XV incluso llegó a albergar varias sesiones de las Cortes del Reino de Aragón presididas por el rey Alfonso V. La magia de Valderrobres está situada en su centro histórico. Te recomiendo que dejes tu vehículo en alguno de sus aparcamientos habilitados y te desplaces a pie hasta el principal acceso al casco histórico. Atravesarás el puente de piedra sobre el río Matarraña. Desde allí vas a descubrir la espectacular silueta que forman el castillo y la Iglesia de Santa María en el centro del casco antiguo. En el puente de piedra data del siglo XV. Allí encontrarás el Portal de San Roque, lugar en el que se cobraba el derecho de pontazgo durante la Edad Media y desde el que accederás a la Plaza de España. En la Plaza de España descubrirás el magnífico edificio del Ayuntamiento. Se trata de un edificio del siglo XVI con gran lonja y típico del renacimiento aragonés, incluida galería aragonesa y gran alero tallado en madera con decoración vegetal. El resto de edificios mantienen la misma estética medieval. A partir de ese momento creerás haber retrocedido hasta esa época. Desde allí deberás dirigirte a lo alto de la colina para visitar el conjunto monumental compuesto por el castillo y la iglesia. Lo harás atravesando callejuelas estrechas y empinadas. No te pierdas ningún detalle. ¡Te van a fascinar! Cuando finalices tu ascenso por las callejuelas empedradas encontrarás uno de los tesoros de la visita. La Iglesia de Santa María la Mayor. Además del impresionante rosetón, que has ido viendo desde lejos, destaca su portalada. ¡Espléndida! La Iglesia, que data del siglo XIV, ha sido restaurada hace poco. Es un templo gótico levantino aragonés en el que destacan sus bóvedas de crucería. Justo a su lado está el castillo. A comienzos del mes de diciembre de 2021 ha finalizado su restauración y junto a la iglesia forman un conjunto patrimonial único. No dudes en realizar la visita al castillo. La visita merece mucho la pena. Sus amplias estancias te van a maravillar.
El destino final de este dia es Beceite. Los Puertos de Beceite son un macizo montañoso que separa el valle del Ebro del Mediterráneo y se extiende entre las provincias de Tarragona, Castellón y Teruel. Sus abruptas montañas, horadadas por numerosos ríos y barrancos, esconden impactantes parajes como el Parrizal de Beceite, Las Rocas del Masmut, la Pesquera y el Salt de la Portellada. El enclave más conocido es el Parrizal de Beceite, que ofrece un paseo fantástico entre paredes de piedra y que se recorre por el mismo lecho del río Matarraña. Adentrarse en el Parrizal es una experiencia fantástica, apta para todas las edades dada su facilidad. La ruta comienza muy cerca de Beceite y discurre paralela al río Matarraña. Durante el recorrido cruzarás el río en varias ocasiones con la ayuda de pasarelas que te llevarán por encima de pequeñas pozas de aguas transparentes. La senda termina en Los Estrechos, donde el río se encañona por vertiginosas paredes que alcanzan una anchura imposible de 1,5 m. por 60 m. de altura y sobrecogedoras agujas de piedra conocidas como Les Gubies. Ten en cuenta que el acceso está regulado en fines de semana, puentes y temporada alta. Otro gran atractivo de la zona son las Rocas del Masmut, un impresionante roquedo rojizo de más de 100 metros de altura próximo a Peñarroya de Tastavins, con una nutrida colonia de buitres. Y no te olvides de contemplar la preciosa cascada de 20 metros de El Salt, a escasos kilómetros de la localidad de La Portellada. Una gran densidad de vegetación sirve de refugio a numerosos animales, como la cabra hispánica. En este paisaje accidentado también anidan el águila real, el halcón peregrino y el búho real. Los barrancos horadados por aguas cristalinas, entre los que destacan el barranco de la Pesquera y el de Escresala, con abundantes cangrejos autóctonos y truchas, son también el hábitat del mirlo acuático.
Y como final de esta colección, siguiendo por estupendas carreteras secundarias, visitaremos Horta de Sant Joan y Miravet.
Horta de Sant Joan es la capital turística y cultural de La Terra Alta. Este es un pueblo medieval situado encima de una colina de 543 metros de altura. El término municipal está limitado al sur por Arnes, Paüls y Alfara de Carles, aloeste por Lledó y Arenys de Lledó (Teruel), al norte por Caseres, Bot yal este Prat de Comte. Aunque el río Ebro no pasa por el término deHorta de SantJoan, transcurren el río Algars que forma una línea divisoria de la provincia de Teruel en la parte occidental, el río Estrets en la parte meridional del término y el río Canaletes en la parte oriental. Todos estos ríos son afluentes o subafluentes del río Ebro. Los restos encontrados indican el origen incierto de un asentamiento ibero en la parte más elevada. Estas tierras más adelante fueron conquistadas por los musulmanes y más tarde por los cristianos. En el año 1174 el rey cede el pueblo a los templeros y éste comienza una repoblación de Horta de Sant Joan aunque no es hasta el siglo XIX que hay un crecimiento importante.
Miravet se trata de un pueblo bastante pequeño, pero con varios sitios interesantes que merece la pena visitar. En medio día se puede ver casi todo, pero si le podéis dedicar un poco más de tiempo lo disfrutaréis mucho más. Una de las visitas obligadas es el Castillo. Una vez en el centro de visitantes compramos las entradas. El precio es de 5€, aunque para estudiantes, carnet joven o jubilados, entre otros, tienen descuento de 2€ sobre el precio. El horario de apertura de verano es de 10:00 a 20:00 mientras que en invierno cierran a las 17:30h, menos enero y febrero que cierran a las 16:00h. Por dentro el castillo de Miravet es una maravilla y aunque fue parcialmente destruido durante la Batalla del Ebro todavía se encuentra bien conservado.
Iglesia Vieja: Esta iglesia se edificó en época renacentista entre los siglos XVI y XVII y permaneció abandonada durante mucho tiempo hasta que fue restaurada. Ahora se ha convertido en monumento cultural y histórico de Miravet y una visita bastante interesante. Se dice que fue construida donde anteriormente podría haber estado ubicada la antigua mezquita de la época musulmana. En el interior se pueden ver varias exposiciones permanentes sobre la historia de Miravet o los templarios, entre otras. Tiene forma de cruz y destaca una cúpula con esgrafiados con el agujero de un impacto de una bomba durante la Batalla del Ebro, en plena Guerra Civil. También, destaca una mesa de piedra realizada por los templarios en el siglo XII y que era originaria del castillo, hasta que fue trasladada a la iglesia sobre 1750.
Centro histórico de Miravet: Después de visitar la iglesia, se puede descubrir el casco antiguo del pueblo, donde hay rincones muy bonitos y casas empedradas que nos encantan. En el centro de Miravet podemos encontrarnos con edificios destacados como el Molino viejo, el Portal del Motxi o el Palacio del Comendador. Seguimos andando por el casco antiguo hasta llegar a la plaza del Arenal (donde habíamos aparcado). Es una de las actividades más conocidas y sorprendentes que se pueden hacer en Miravet. En realidad no es otra cosa que llegar al río y subir el coche en una barca para cruzarlo, de esta manera se llega al lado opuesto. Pero sorprende mucho y la gente lo hace porque se trata del último paso de barca de todo el Ebro que funciona sin motor. ¡Una experiencia que no os va a dejar indiferentes! El precio por cruzar al otro lado del río es de 3€ por vehículo, también se puede cruzar sin coche por 1€ por persona. Aunque cruzar sin coche no tiene mucho sentido, ya que al otro lado del río no hay nada hasta unos cuantos kilómetros más adelante. Pero podéis andar un poco por el sendero que pasa al lado del Ebro. El horario es de 09:00 a 19:00, aunque en invierno cierran una hora antes. Si habéis visto alguna foto de Miravet, seguramente sea desde el embarcadero. Es el mejor lugar para ver la panorámica del pueblo y desde donde tendréis también las mejores vistas al castillo. Nosotros nos sentamos en el embarcadero a merendar mientras disfrutábamos de la tranquilidad del lugar y las hermosas vistas. Si vais al atardecer tendréis una bonita puesta de sol y el reflejo de las vistas en el agua ¡un plan perfecto!
Las 4 rutas que componen esta colección son:
1.- Cerdanyola to Morella. Unos 350 kms con 8 horas de duración
2.- From Morella to Albarracin visiting Teruel. 180 kms con unas 4,5 horas de duración.
3.- From Albarracin to Valderrobres and Beceite. 227 kms con algo menos de 5 horas de duración
4.- From Beceite to Cerdanyola visiting Horta de Sant Joan and Miravet. 250 kms y algo más de 8 horas de duración.
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4 Rutas
1008.36 km
25h 41m
Un tour de 5 dias desde Peniscola visitando Toledo Merida Avila Segovia Siquenza Barcelona
Un recorrido de 5 rutas y 5 días por Peñíscola, Aranjuez, Toledo, Consuegra, Molinos, Mérida, Ávila, Segovia, Seguiranza y Barcelona, que te sumergirá en la rica historia y cultura de España. Desde impresionantes fortalezas medievales hasta encantadores pueblos con molinos de viento, pasarás por pintorescas carreteras disfrutando de la exquisita gastronomía local y la belleza natural que cada lugar tiene para ofrecer. Será una experiencia inolvidable llena de descubrimientos y momentos inolvidables. ¡Sin duda un viaje que merece la pena realizar!
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5 Rutas
2348.84 km
48h 45m