Marina Baja from Albir
Esta ruta fue hecha por:
RouteXpert Jan Koelstra - Senior Rx
Última edición: 25-08-2025
Cada pueblo costero de esta región tiene su propio encanto. Puedes perderte en un paseo por el centro histórico de Altea, explorar el faro del Albir en Alfaz del Pi o pasear por las tranquilas y encantadoras calles de Finestrat a la sombra del Puig Campana. Villajoyosa, con sus coloridas casas de pescadores y casas colgantes en las afueras del casco antiguo, también es una visita obligada. Pero la ciudad más famosa de esta región es, sin duda, Benidorm, cuyo horizonte combina rascacielos con las sierras del Parque Natural de la Serra Gelada. Es un pueblo costero de moda con las hermosas playas de Poniente y Levante.
Esta ruta circular, que recorre principalmente el interior de la Marina Baja, comienza y termina en el Albir. Atravesarás el centro de Benidorm hasta Villajoyosa para tomar un café en la playa bordeada de palmeras y luego explorarás el interior. Descubre cómo se elabora el auténtico Turrón de Jijona. Pasarás por el valle del Tíbet con Tibi, Castalla e Ibi. Recarga energías en una terraza del famoso Guadalest y, al acercarte a tu destino, podrás admirar el faro antes de relajarte en el paseo marítimo. Merece 5 estrellas.
Animation
Veredicto
Duración
7h 43m
Modo de viaje
Coche o motocicleta
Distancia
200.90 km
Países
l'Albir
Este tour comienza y termina en el acogedor pueblo costero de Albir, situado entre Altea y Benidorm. Tras reponer fuerzas, pondrá rumbo al sur por la costa, pasando por Benidorm y Villajoyosa con un café en la playa, antes de explorar el interior. Visitará el pueblo de Torremazanas y la fábrica de turrón en Jijona, almorzará en la ciudad fortificada de Castalla y, por la tarde, regresará hacia la costa atravesando las montañas bajas. Pasará por el espectáculo regional: la fortaleza árabe de Guadalest. Finalmente, podrá estirar las piernas en el faro de Albir o simplemente relajarse en el paseo marítimo.
Benidorm es conocido como el Manhattan de la Costa Blanca gracias a sus numerosos rascacielos que albergan hoteles para todos los presupuestos. Pero además, unas vacaciones en Benidorm ofrecen mucho más. Un encantador centro histórico, por ejemplo. Es un laberinto de calles estrechas bordeadas de edificios auténticos que albergan tiendas, cafeterías y restaurantes.
Si hay un lugar en Europa donde puedes pasar el invierno, ese es Benidorm. Durante los meses de invierno, la temperatura aquí nunca baja de los 15 grados Celsius. ¿No es un alivio comparado con nuestro frío país? En verano, puede alcanzar fácilmente los 30 °C. Es imprescindible usar protector solar. Por cierto, Benidorm no solo presume de mucho sol, sino también de una generosa dosis de mar y arena. La Playa de Levante, de 2 kilómetros de longitud, es muy popular. Pasa el día relajándote en una tumbona, cenando en uno de los restaurantes del paseo marítimo o desafíate con alguno de los deportes acuáticos que se ofrecen. Justo a las afueras de la ciudad, encontrarás la Playa de Poniente, más pequeña y tranquila.
Villajoyosa se encuentra directamente sobre el mar y presume de una playa kilométrica, que en algunos tramos alcanza casi los 100 metros de ancho. Esto, sumado a que no es un pueblo especialmente turístico, garantiza que no habrá aglomeraciones en la playa y que habrá espacio de sobra. El rasgo más característico de la playa, y de hecho de la propia Villajoyosa, son las típicas casitas de pescadores de colores brillantes que bordean la orilla del pueblo. Estas casitas se pintaron con estos alegres y vibrantes colores para que los pescadores pudieran ver exactamente adónde debían ir desde el mar para llegar a casa.
De camino hacia el interior, pasará por el embalse de Amadorio. Este embalse es un lugar encantador para pasar una tarde diferente. A lo largo del año, el nivel del agua fluctúa considerablemente debido a los veranos secos, que requieren reposición en invierno. La presa es de gravedad, con una altura total de 63 metros y una longitud de 318 metros. Los azudes pueden descargar un máximo de 400 m³/s, pero esto rara vez se hace. El agua se utiliza para riego y abastecimiento de agua potable en las ciudades de Benidorm y Villajoyosa.
¿Te apetece desconectar de los caminos trillados y visitar Relleu? Relleu es un pintoresco pueblo del interior de la Costa Blanca, rodeado por la Serra de Aitana. Cuenta con una rica historia, que incluye un castillo árabe del siglo X, ahora en ruinas, y la iglesia de San Juan Bautista. Tan empinado y estrecho como los mejores zocos árabes, está excepcionalmente bien conservado y alberga ejemplos de un interés arquitectónico excepcional. La plaza es el centro del pueblo y lugar de encuentro para los lugareños.
Torremanzanas, situada en la provincia de Alicante, recibe su nombre de su monumento más emblemático: la Torre de Maçanes o Torre de Manzanas. Construida durante la época almohade, esta torre de vigilancia formaba parte de una fortaleza medieval. Su construcción tuvo lugar entre los siglos XII y XIII y, con el tiempo, el lugar se ha ido integrando con nuevas edificaciones, incluyendo una casa solariega.
La Torre de Maçanes, conocida popularmente como La Casa Alta, tiene planta cuadrada y tejado a dos aguas y aún conserva una atmósfera imponente. Su ubicación, con vistas a la ruta que une la costa con el interior, era estratégica. Sin duda, los muros de la torre esconden muchas historias.
Aunque la Costa Blanca es conocida principalmente por sus extensas playas, en el interior hay muchos pueblos con encanto que visitar. Jijona/Xixona es otro encantador pueblo antiguo que data del siglo XII. Originalmente, el castillo árabe era el punto focal del pueblo. Desde este castillo, se podía vigilar la costa y proteger el pueblo. Además de la cultura árabe, en Jijona también se perciben otras culturas. Pasee por las estrechas calles medievales y disfrute de una hermosa porción de España. Entre otras cosas, pasará por el Convento Franciscano con su iglesia barroca.
El turrón es un manjar similar al turrón común, aunque a veces puede ser mucho más duro que el que conocemos en los Países Bajos. Se elabora con azúcar, miel, almendras y huevo. A los españoles les encanta, y especialmente durante las fiestas de diciembre, las tiendas se llenan de turrones. Jijona es conocida en España como la ciudad del turrón. Ya se elaboraban dulces aquí en la Edad Media, y para el siglo XX, era el comercio más importante de la ciudad. ¡Una visita a Jijona no está completa sin probar el turrón de Jijona! Puedes comprarlo en el centro del pueblo, pero también puedes visitar el museo del turrón. En el museo, encontrarás una explicación detallada del turrón y el mazapán, podrás ver la fábrica en funcionamiento desde un balcón (de junio a diciembre) y podrás apreciar el impacto que el comercio del turrón ha tenido en Jijona. ¡Por supuesto, hay una tienda donde puedes comprar estos deliciosos dulces!
El Castillo de Tibi se sitúa en la cima de una larga colina. Construido en el siglo X, perteneció a la dinastía almohade hasta 1240. Tras la conquista cristiana, pasó a manos de la Corona de Aragón. El embalse de Tibi es uno de los sistemas de drenaje y presas hidráulicas más antiguos de Europa. Su construcción fue ordenada en el siglo XVI por el rey Felipe II de España para abastecer de agua a la histórica comarca de la Huerta de Alicante. Este embalse sigue en uso.
Castalla, donde está previsto el almuerzo, cuenta con un centro histórico agradable y animado, con calles estrechas, plazas y arquitectura tradicional española. Es un lugar ideal para disfrutar de un relajante paseo y sumergirse en la cultura local. El castillo fue construido por los árabes en el siglo XI sobre los restos de una fortaleza del Neolítico y la época ibérica. Desde aquí, Rodrigo Díaz de Vivar, más conocido por su apodo de "El Cid Campeador" o simplemente "El Cid", codirigió las batallas fronterizas entre moros y cristianos durante la Reconquista.
Ibi se fundó en el siglo XVII. Es conocida por su producción de juguetes: en las décadas de 1970 y 1980, casi todos sus habitantes trabajaban en esta industria. Hoy en día, las fábricas de juguetes están siendo sustituidas por fábricas de metal y plástico, lo que también ha impulsado un crecimiento en el sector de la importación y la exportación. Como resultado, la ciudad cuenta con dos museos que sin duda merecen una visita: el Museo Arcade Vintage, un museo de máquinas recreativas de las décadas de 1970, 1980 y 1990. Allí podrá ver la colección completa de Arcade Vintage, que incluye máquinas tragamonedas, máquinas de pinball, ordenadores retro, videojuegos y mucho más.
Además, se encuentra el Museo de la Biodiversidad, que tiene como objetivo concienciar a la ciudadanía sobre la importancia de preservar los ecosistemas mediterráneos y las amenazas que enfrentan actualmente las especies animales y vegetales que allí habitan.
Confrides es un pueblo muy pequeño con poco que ofrecer. Hay una pequeña plaza de mercado con un gran árbol, donde los lugareños se reúnen por las mañanas y por las tardes. Esta se encuentra en la Plaça L'Anoguer. El pueblo es fácil de ver, aunque es bastante agradable pasear por él. Disfrutarás de una hermosa vista de las montañas y el valle. Es un lugar maravillosamente tranquilo y con un ambiente encantador.
Desde el turístico pueblo morisco de Guadalest, se disfruta de una vista mágica del embalse con sus aguas cristalinas. Encaramado en una roca, solo se puede acceder a él a través de un agujero en la roca. Sin duda, es un lugar ideal para tomar fotos envidiables y disfrutar de una copa en una de las terrazas. Guadalest ofrece mucho que ver y hacer, con hermosas vistas, varios museos y muchas tiendas con encanto.
La ruta termina en Albir, municipio perteneciente a Alfaz del Pi. Aquí encontrará una encantadora iglesia, la Iglesia de San José, un magnífico ejemplo de arquitectura española. También es recomendable visitar el Museo al Aire Libre Villa Romana. Este museo ofrece una fascinante visión de la historia romana de la zona.
Cruza la transitada carretera regional para entrar al Albir por el otro lado. Si aún no estás satisfecho, aparca el coche aquí y camina hasta el faro por la carretera panorámica. Si ya has tenido suficiente, tu destino probablemente sea el bulevar, donde te esperan hermosas vistas del mar y de Altea.
Jijona/Xixona
Benidorm
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Valenciana
Acerca de esta región
La Comunidad Valenciana (en valenciano y oficialmente, Comunitat Valenciana) es una comunidad autónoma española situada en el este de la Península ibérica. Se constituyó formalmente en el año 1982, al aprobarse su Estatuto de Autonomía, y desde el año 2006 es considerada nacionalidad histórica,[3] al amparo de lo dispuesto en el artículo segundo de la Constitución.[4]
El territorio valenciano actual coincide en su mayor parte con el del histórico Reino de Valencia (en valenciano, Regne de València), que a lo largo de la historia ha recibido diversas denominaciones. A finales del siglo xix se conocía como Región Valenciana, a partir de la década de 1960 también se emplea de manera no oficial la forma de País Valenciano,[5] y a partir del Estatuto de Autonomía de 1982 el término de «Comunidad Valenciana» se ha extendido y popularizado. También se usa Valencia, aunque este último puede llevar a confusión con la ciudad y la provincia homónimas.
Su territorio, con capital en Valencia, está situado en el este y sureste de la península ibérica, contando con una superficie de 23 255 km² y siendo la octava autonomía más extensa de España. Está formada por las provincias de Alicante, Castellón y Valencia, y limita al norte con Cataluña y Aragón, al oeste con Castilla-La Mancha y Aragón, y al sur con la Región de Murcia. También forma parte del territorio valenciano el archipiélago de las islas Columbretes, Tabarca y otras islas menores e islotes cercanos a la costa, además del Rincón de Ademuz, un exclave separado totalmente del resto del territorio valenciano por el municipio castellano-manchego de Santa Cruz de Moya al sur y el municipio turolense Arcos de las Salinas al norte.
En 2019, en el territorio de la Comunidad Valenciana habitaban 5 003 769 personas[6] en un total de 542 municipios. La mayor concentración de población se da en torno a la ciudad de Valencia, cuya área metropolitana llega a 1 559 084 habitantes (2014),[7] de los cuales 786 424 están empadronados en la ciudad. La segunda mayor concentración de población de la comunidad es el área metropolitana de Alicante-Elche, que cuenta con 757 085 habitantes (2014).[8]
La Comunidad Valenciana constituye un territorio altamente industrializado, con un potente sector turístico y con un elevado peso del sector agrícola, motivo por el cual su economía es la cuarta más importante de entre las comunidades autónomas españolas, al generar el 9,6 % del PIB nacional.[9]
En las primeras legislaturas autonómicas se sucedieron tres gobiernos socialistas presididos por Joan Lerma, mientras que tras las elecciones de 1995, por la firma de un Pacto por el Cambio con la formación Unión Valenciana, gobernó la Generalidad Valenciana el Partido Popular, que en todas las sucesivas elecciones consiguió mayorías absolutas. Fueron presidentes Eduardo Zaplana, José Luis Olivas, Francisco Camps y Alberto Fabra, quien ocupó el cargo tras la dimisión de su antecesor por su imputación en una rama del caso Gürtel.[10] Desde las elecciones de 2015 es presidente el socialista Ximo Puig, elegido gracias al Acuerdo del Botánico,[11] firmado con Compromís y Podemos y reeditado tras las elecciones de 2019, incluyendo a EUPV.[12]
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El territorio valenciano actual coincide en su mayor parte con el del histórico Reino de Valencia (en valenciano, Regne de València), que a lo largo de la historia ha recibido diversas denominaciones. A finales del siglo xix se conocía como Región Valenciana, a partir de la década de 1960 también se emplea de manera no oficial la forma de País Valenciano,[5] y a partir del Estatuto de Autonomía de 1982 el término de «Comunidad Valenciana» se ha extendido y popularizado. También se usa Valencia, aunque este último puede llevar a confusión con la ciudad y la provincia homónimas.
Su territorio, con capital en Valencia, está situado en el este y sureste de la península ibérica, contando con una superficie de 23 255 km² y siendo la octava autonomía más extensa de España. Está formada por las provincias de Alicante, Castellón y Valencia, y limita al norte con Cataluña y Aragón, al oeste con Castilla-La Mancha y Aragón, y al sur con la Región de Murcia. También forma parte del territorio valenciano el archipiélago de las islas Columbretes, Tabarca y otras islas menores e islotes cercanos a la costa, además del Rincón de Ademuz, un exclave separado totalmente del resto del territorio valenciano por el municipio castellano-manchego de Santa Cruz de Moya al sur y el municipio turolense Arcos de las Salinas al norte.
En 2019, en el territorio de la Comunidad Valenciana habitaban 5 003 769 personas[6] en un total de 542 municipios. La mayor concentración de población se da en torno a la ciudad de Valencia, cuya área metropolitana llega a 1 559 084 habitantes (2014),[7] de los cuales 786 424 están empadronados en la ciudad. La segunda mayor concentración de población de la comunidad es el área metropolitana de Alicante-Elche, que cuenta con 757 085 habitantes (2014).[8]
La Comunidad Valenciana constituye un territorio altamente industrializado, con un potente sector turístico y con un elevado peso del sector agrícola, motivo por el cual su economía es la cuarta más importante de entre las comunidades autónomas españolas, al generar el 9,6 % del PIB nacional.[9]
En las primeras legislaturas autonómicas se sucedieron tres gobiernos socialistas presididos por Joan Lerma, mientras que tras las elecciones de 1995, por la firma de un Pacto por el Cambio con la formación Unión Valenciana, gobernó la Generalidad Valenciana el Partido Popular, que en todas las sucesivas elecciones consiguió mayorías absolutas. Fueron presidentes Eduardo Zaplana, José Luis Olivas, Francisco Camps y Alberto Fabra, quien ocupó el cargo tras la dimisión de su antecesor por su imputación en una rama del caso Gürtel.[10] Desde las elecciones de 2015 es presidente el socialista Ximo Puig, elegido gracias al Acuerdo del Botánico,[11] firmado con Compromís y Podemos y reeditado tras las elecciones de 2019, incluyendo a EUPV.[12]
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Visiting Morella Albarracin and Beceite from Cerdanyola through fantastic secondary roads
Visitando Morella Albarracín y Beceite desde Cerdanyola a través de fantásticas carreteras secundarias
Esta colección de 4 rutas discurre por el interior de Castellón y Teruel donde una de las principales atracciones son sus bellas carreteras secundarias. Varios pueblos con encanto y buenos manjares nos esperan en cada etapa:
La primera jornada nos llevara hasta Morella. Morella es un extraordinario ejemplo de ciudad gótica y está declarada Bien de Interés Cultural. Destacan, en primer lugar, su castillo y murallas medievales, erigidas en el siglo XIV. Dentro del recinto antiguo, posee notables iglesias, como la arciprestal de Santa María la Mayor, gótica (1263-1330), con detalles barrocos; el antiguo convento de San Francisco (siglo XIII); las iglesias de San Juan, gótica (siglo XV) con decoración neoclásica, y de San Nicolás, gótica; y las ermitas de San Marcos y San Pedro Mártir. En arquitectura civil, cabe mencionar la Casa de la Villa (siglos XIV y XVII), las casas Ciurana, de los Piquer, de los Rovira y del Cardenal Ram, así como el Hospital (siglo XV). Asimismo, pasear por el conjunto de calles escalonadas y los soportales de Blasco de Alagón, hacer el recorrido circular de la montaña por el paseo de la Alameda y contemplar en el exterior el acueducto medieval de Santa Llúcia constituyen propuestas imprescindibles para conocer esta ciudad. Dos puntos de interés destacan en el municipio de Morella: las pinturas rupestres de Morella La Vella, y el Santuario de la Virgen de Vallirana. Cada seis años, desde 1673, se sube en procesión la virgen a la ciudad. En los arcenes de la carretera se conservan numerosas capillas donde los romeros realizan plegarias y rogativas en su marcha de 22 kilómetros. Por el camino disfrutaremos de las fantásticas vistas desde Fores y la sensación extraña de cruzar un parque eólico.
El segundo día nos acerca a Albarracín, pasando por la no menos interesante Teruel. Albarracín es un lugar único. Pasear por sus calles, recorrer su muralla y adentrarse en sus monumentos es como hacer un viaje al medievo. Admirarás cada rincón, sus casas de color rojizo, sus puertas y llamadores, sus diminutas ventanas con visillos de encaje o sus balcones corridos en rica forja y de madera tallada. El precioso legado arquitectónico y urbanístico de Albarracín transpira encanto y sosiego. Admirarás cada rincón, sus casas de color rojizo, sus puertas y llamadores, sus diminutas ventanas con visillos de encaje, sus balcones corridos en rica forja y de madera tallada. Por no hablar de las maravillosas vistas que obtendrás desde su envidiable emplazamiento. La plaza Mayor, donde se encuentra el Ayuntamiento, es un buen lugar para que comiences la visita por este pintoresco pueblo, que alberga un buen número de monumentos y museos interesantes, como la catedral, las iglesias de Santiago y Santa María, la Casa-Museo Noble de la familia Pérez y Toyuela, el Museo Municipal y el Museo Diocesano. No te pierdas si vas con niños el Museo del Juguete. Si quieres disfrutar del entorno natural de Albarracín, puedes dar un agradable paseo junto al río Guadalaviar y recorrer el paseo fluvial que hay junto al meandro excavado por el río a su paso por la localidad. Te recomiendo utilizar los aparcamientos que hay a la entrada de la localidad y usar calzado cómodo para sortear las numerosas cuestas y escaleras que encontrarás durante tu recorrido por Albarracín. Otro de los atractivos que te ofrece Albarracín es la subsede de Territorio Dinópolis dedicada al mundo de los fósiles y a los mares prehistóricos: Mar Nummus. En sus inmediaciones se extiende uno de los conjuntos paisajísticos y culturales más sorprendentes de Aragón: el Paisaje Protegido de los Pinares de Rodeno. Los contrastes cromáticos entre el verde del pinar y el rojo de la piedra de rodeno crean un espacio de gran colorido, fuerza y belleza. En sus abrigos rocosos se conservan excelentes muestras de arte rupestre levantino, declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La mejor forma de conocer Albarracín es, sin duda, disfrutando de una visita guiada por sus calles y sus monumentos más emblemáticos. Las organizan desde la Fundación Santa María y también desde la empresa de servicios turísticos El Andador.
Para la tercera jornada nos esperan dos apasionantes visitas: Valderrobres y Beciete.
Valderrobres es la capital de la comarca del Matarraña. Sin duda alguna, su presencia en esta la lista de pueblos más bonitos de Teruel y de España está más que justificada. Su enclave junto a los puertos de Beceite y el paso del río Matarraña por el centro de municipio realza la monumentalidad de Valderrobres. Rebosa patrimonio arquitectónico, cultural y artístico, y además, su está situado en un entorno natural maravilloso rio matarraña con el reflejo del puente de piedra de Valderrobres. La capital del Matarraña está situada a sólo media hora de Alcañiz y a tres cuartos de hora de Tortosa o Morella. El acceso sólo se puede realizar por carreteras, que se encuentran en perfecto estado. Valderrobres es una población de tamaño medio que cuenta con unos 2500 habitantes. Aquí vas a encontrar servicios de restauración, alojamiento, tiendas de comestibles dónde hacerte con sus productos típicos y otros tipos de establecimientos habituales en una cabecera de comarca. Existen abundantes yacimientos arqueológicos que nos permiten conocer el origen íbero de la villa aunque, como en el caso de Calaceite, el máximo esplendor de la localidad turolense tuvo lugar en la Edad Media. Y es que durante el siglo XV incluso llegó a albergar varias sesiones de las Cortes del Reino de Aragón presididas por el rey Alfonso V. La magia de Valderrobres está situada en su centro histórico. Te recomiendo que dejes tu vehículo en alguno de sus aparcamientos habilitados y te desplaces a pie hasta el principal acceso al casco histórico. Atravesarás el puente de piedra sobre el río Matarraña. Desde allí vas a descubrir la espectacular silueta que forman el castillo y la Iglesia de Santa María en el centro del casco antiguo. En el puente de piedra data del siglo XV. Allí encontrarás el Portal de San Roque, lugar en el que se cobraba el derecho de pontazgo durante la Edad Media y desde el que accederás a la Plaza de España. En la Plaza de España descubrirás el magnífico edificio del Ayuntamiento. Se trata de un edificio del siglo XVI con gran lonja y típico del renacimiento aragonés, incluida galería aragonesa y gran alero tallado en madera con decoración vegetal. El resto de edificios mantienen la misma estética medieval. A partir de ese momento creerás haber retrocedido hasta esa época. Desde allí deberás dirigirte a lo alto de la colina para visitar el conjunto monumental compuesto por el castillo y la iglesia. Lo harás atravesando callejuelas estrechas y empinadas. No te pierdas ningún detalle. ¡Te van a fascinar! Cuando finalices tu ascenso por las callejuelas empedradas encontrarás uno de los tesoros de la visita. La Iglesia de Santa María la Mayor. Además del impresionante rosetón, que has ido viendo desde lejos, destaca su portalada. ¡Espléndida! La Iglesia, que data del siglo XIV, ha sido restaurada hace poco. Es un templo gótico levantino aragonés en el que destacan sus bóvedas de crucería. Justo a su lado está el castillo. A comienzos del mes de diciembre de 2021 ha finalizado su restauración y junto a la iglesia forman un conjunto patrimonial único. No dudes en realizar la visita al castillo. La visita merece mucho la pena. Sus amplias estancias te van a maravillar.
El destino final de este dia es Beceite. Los Puertos de Beceite son un macizo montañoso que separa el valle del Ebro del Mediterráneo y se extiende entre las provincias de Tarragona, Castellón y Teruel. Sus abruptas montañas, horadadas por numerosos ríos y barrancos, esconden impactantes parajes como el Parrizal de Beceite, Las Rocas del Masmut, la Pesquera y el Salt de la Portellada. El enclave más conocido es el Parrizal de Beceite, que ofrece un paseo fantástico entre paredes de piedra y que se recorre por el mismo lecho del río Matarraña. Adentrarse en el Parrizal es una experiencia fantástica, apta para todas las edades dada su facilidad. La ruta comienza muy cerca de Beceite y discurre paralela al río Matarraña. Durante el recorrido cruzarás el río en varias ocasiones con la ayuda de pasarelas que te llevarán por encima de pequeñas pozas de aguas transparentes. La senda termina en Los Estrechos, donde el río se encañona por vertiginosas paredes que alcanzan una anchura imposible de 1,5 m. por 60 m. de altura y sobrecogedoras agujas de piedra conocidas como Les Gubies. Ten en cuenta que el acceso está regulado en fines de semana, puentes y temporada alta. Otro gran atractivo de la zona son las Rocas del Masmut, un impresionante roquedo rojizo de más de 100 metros de altura próximo a Peñarroya de Tastavins, con una nutrida colonia de buitres. Y no te olvides de contemplar la preciosa cascada de 20 metros de El Salt, a escasos kilómetros de la localidad de La Portellada. Una gran densidad de vegetación sirve de refugio a numerosos animales, como la cabra hispánica. En este paisaje accidentado también anidan el águila real, el halcón peregrino y el búho real. Los barrancos horadados por aguas cristalinas, entre los que destacan el barranco de la Pesquera y el de Escresala, con abundantes cangrejos autóctonos y truchas, son también el hábitat del mirlo acuático.
Y como final de esta colección, siguiendo por estupendas carreteras secundarias, visitaremos Horta de Sant Joan y Miravet.
Horta de Sant Joan es la capital turística y cultural de La Terra Alta. Este es un pueblo medieval situado encima de una colina de 543 metros de altura. El término municipal está limitado al sur por Arnes, Paüls y Alfara de Carles, aloeste por Lledó y Arenys de Lledó (Teruel), al norte por Caseres, Bot yal este Prat de Comte. Aunque el río Ebro no pasa por el término deHorta de SantJoan, transcurren el río Algars que forma una línea divisoria de la provincia de Teruel en la parte occidental, el río Estrets en la parte meridional del término y el río Canaletes en la parte oriental. Todos estos ríos son afluentes o subafluentes del río Ebro. Los restos encontrados indican el origen incierto de un asentamiento ibero en la parte más elevada. Estas tierras más adelante fueron conquistadas por los musulmanes y más tarde por los cristianos. En el año 1174 el rey cede el pueblo a los templeros y éste comienza una repoblación de Horta de Sant Joan aunque no es hasta el siglo XIX que hay un crecimiento importante.
Miravet se trata de un pueblo bastante pequeño, pero con varios sitios interesantes que merece la pena visitar. En medio día se puede ver casi todo, pero si le podéis dedicar un poco más de tiempo lo disfrutaréis mucho más. Una de las visitas obligadas es el Castillo. Una vez en el centro de visitantes compramos las entradas. El precio es de 5€, aunque para estudiantes, carnet joven o jubilados, entre otros, tienen descuento de 2€ sobre el precio. El horario de apertura de verano es de 10:00 a 20:00 mientras que en invierno cierran a las 17:30h, menos enero y febrero que cierran a las 16:00h. Por dentro el castillo de Miravet es una maravilla y aunque fue parcialmente destruido durante la Batalla del Ebro todavía se encuentra bien conservado.
Iglesia Vieja: Esta iglesia se edificó en época renacentista entre los siglos XVI y XVII y permaneció abandonada durante mucho tiempo hasta que fue restaurada. Ahora se ha convertido en monumento cultural y histórico de Miravet y una visita bastante interesante. Se dice que fue construida donde anteriormente podría haber estado ubicada la antigua mezquita de la época musulmana. En el interior se pueden ver varias exposiciones permanentes sobre la historia de Miravet o los templarios, entre otras. Tiene forma de cruz y destaca una cúpula con esgrafiados con el agujero de un impacto de una bomba durante la Batalla del Ebro, en plena Guerra Civil. También, destaca una mesa de piedra realizada por los templarios en el siglo XII y que era originaria del castillo, hasta que fue trasladada a la iglesia sobre 1750.
Centro histórico de Miravet: Después de visitar la iglesia, se puede descubrir el casco antiguo del pueblo, donde hay rincones muy bonitos y casas empedradas que nos encantan. En el centro de Miravet podemos encontrarnos con edificios destacados como el Molino viejo, el Portal del Motxi o el Palacio del Comendador. Seguimos andando por el casco antiguo hasta llegar a la plaza del Arenal (donde habíamos aparcado). Es una de las actividades más conocidas y sorprendentes que se pueden hacer en Miravet. En realidad no es otra cosa que llegar al río y subir el coche en una barca para cruzarlo, de esta manera se llega al lado opuesto. Pero sorprende mucho y la gente lo hace porque se trata del último paso de barca de todo el Ebro que funciona sin motor. ¡Una experiencia que no os va a dejar indiferentes! El precio por cruzar al otro lado del río es de 3€ por vehículo, también se puede cruzar sin coche por 1€ por persona. Aunque cruzar sin coche no tiene mucho sentido, ya que al otro lado del río no hay nada hasta unos cuantos kilómetros más adelante. Pero podéis andar un poco por el sendero que pasa al lado del Ebro. El horario es de 09:00 a 19:00, aunque en invierno cierran una hora antes. Si habéis visto alguna foto de Miravet, seguramente sea desde el embarcadero. Es el mejor lugar para ver la panorámica del pueblo y desde donde tendréis también las mejores vistas al castillo. Nosotros nos sentamos en el embarcadero a merendar mientras disfrutábamos de la tranquilidad del lugar y las hermosas vistas. Si vais al atardecer tendréis una bonita puesta de sol y el reflejo de las vistas en el agua ¡un plan perfecto!
Las 4 rutas que componen esta colección son:
1.- Cerdanyola to Morella. Unos 350 kms con 8 horas de duración
2.- From Morella to Albarracin visiting Teruel. 180 kms con unas 4,5 horas de duración.
3.- From Albarracin to Valderrobres and Beceite. 227 kms con algo menos de 5 horas de duración
4.- From Beceite to Cerdanyola visiting Horta de Sant Joan and Miravet. 250 kms y algo más de 8 horas de duración.
Esta colección de 4 rutas discurre por el interior de Castellón y Teruel donde una de las principales atracciones son sus bellas carreteras secundarias. Varios pueblos con encanto y buenos manjares nos esperan en cada etapa:
La primera jornada nos llevara hasta Morella. Morella es un extraordinario ejemplo de ciudad gótica y está declarada Bien de Interés Cultural. Destacan, en primer lugar, su castillo y murallas medievales, erigidas en el siglo XIV. Dentro del recinto antiguo, posee notables iglesias, como la arciprestal de Santa María la Mayor, gótica (1263-1330), con detalles barrocos; el antiguo convento de San Francisco (siglo XIII); las iglesias de San Juan, gótica (siglo XV) con decoración neoclásica, y de San Nicolás, gótica; y las ermitas de San Marcos y San Pedro Mártir. En arquitectura civil, cabe mencionar la Casa de la Villa (siglos XIV y XVII), las casas Ciurana, de los Piquer, de los Rovira y del Cardenal Ram, así como el Hospital (siglo XV). Asimismo, pasear por el conjunto de calles escalonadas y los soportales de Blasco de Alagón, hacer el recorrido circular de la montaña por el paseo de la Alameda y contemplar en el exterior el acueducto medieval de Santa Llúcia constituyen propuestas imprescindibles para conocer esta ciudad. Dos puntos de interés destacan en el municipio de Morella: las pinturas rupestres de Morella La Vella, y el Santuario de la Virgen de Vallirana. Cada seis años, desde 1673, se sube en procesión la virgen a la ciudad. En los arcenes de la carretera se conservan numerosas capillas donde los romeros realizan plegarias y rogativas en su marcha de 22 kilómetros. Por el camino disfrutaremos de las fantásticas vistas desde Fores y la sensación extraña de cruzar un parque eólico.
El segundo día nos acerca a Albarracín, pasando por la no menos interesante Teruel. Albarracín es un lugar único. Pasear por sus calles, recorrer su muralla y adentrarse en sus monumentos es como hacer un viaje al medievo. Admirarás cada rincón, sus casas de color rojizo, sus puertas y llamadores, sus diminutas ventanas con visillos de encaje o sus balcones corridos en rica forja y de madera tallada. El precioso legado arquitectónico y urbanístico de Albarracín transpira encanto y sosiego. Admirarás cada rincón, sus casas de color rojizo, sus puertas y llamadores, sus diminutas ventanas con visillos de encaje, sus balcones corridos en rica forja y de madera tallada. Por no hablar de las maravillosas vistas que obtendrás desde su envidiable emplazamiento. La plaza Mayor, donde se encuentra el Ayuntamiento, es un buen lugar para que comiences la visita por este pintoresco pueblo, que alberga un buen número de monumentos y museos interesantes, como la catedral, las iglesias de Santiago y Santa María, la Casa-Museo Noble de la familia Pérez y Toyuela, el Museo Municipal y el Museo Diocesano. No te pierdas si vas con niños el Museo del Juguete. Si quieres disfrutar del entorno natural de Albarracín, puedes dar un agradable paseo junto al río Guadalaviar y recorrer el paseo fluvial que hay junto al meandro excavado por el río a su paso por la localidad. Te recomiendo utilizar los aparcamientos que hay a la entrada de la localidad y usar calzado cómodo para sortear las numerosas cuestas y escaleras que encontrarás durante tu recorrido por Albarracín. Otro de los atractivos que te ofrece Albarracín es la subsede de Territorio Dinópolis dedicada al mundo de los fósiles y a los mares prehistóricos: Mar Nummus. En sus inmediaciones se extiende uno de los conjuntos paisajísticos y culturales más sorprendentes de Aragón: el Paisaje Protegido de los Pinares de Rodeno. Los contrastes cromáticos entre el verde del pinar y el rojo de la piedra de rodeno crean un espacio de gran colorido, fuerza y belleza. En sus abrigos rocosos se conservan excelentes muestras de arte rupestre levantino, declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La mejor forma de conocer Albarracín es, sin duda, disfrutando de una visita guiada por sus calles y sus monumentos más emblemáticos. Las organizan desde la Fundación Santa María y también desde la empresa de servicios turísticos El Andador.
Para la tercera jornada nos esperan dos apasionantes visitas: Valderrobres y Beciete.
Valderrobres es la capital de la comarca del Matarraña. Sin duda alguna, su presencia en esta la lista de pueblos más bonitos de Teruel y de España está más que justificada. Su enclave junto a los puertos de Beceite y el paso del río Matarraña por el centro de municipio realza la monumentalidad de Valderrobres. Rebosa patrimonio arquitectónico, cultural y artístico, y además, su está situado en un entorno natural maravilloso rio matarraña con el reflejo del puente de piedra de Valderrobres. La capital del Matarraña está situada a sólo media hora de Alcañiz y a tres cuartos de hora de Tortosa o Morella. El acceso sólo se puede realizar por carreteras, que se encuentran en perfecto estado. Valderrobres es una población de tamaño medio que cuenta con unos 2500 habitantes. Aquí vas a encontrar servicios de restauración, alojamiento, tiendas de comestibles dónde hacerte con sus productos típicos y otros tipos de establecimientos habituales en una cabecera de comarca. Existen abundantes yacimientos arqueológicos que nos permiten conocer el origen íbero de la villa aunque, como en el caso de Calaceite, el máximo esplendor de la localidad turolense tuvo lugar en la Edad Media. Y es que durante el siglo XV incluso llegó a albergar varias sesiones de las Cortes del Reino de Aragón presididas por el rey Alfonso V. La magia de Valderrobres está situada en su centro histórico. Te recomiendo que dejes tu vehículo en alguno de sus aparcamientos habilitados y te desplaces a pie hasta el principal acceso al casco histórico. Atravesarás el puente de piedra sobre el río Matarraña. Desde allí vas a descubrir la espectacular silueta que forman el castillo y la Iglesia de Santa María en el centro del casco antiguo. En el puente de piedra data del siglo XV. Allí encontrarás el Portal de San Roque, lugar en el que se cobraba el derecho de pontazgo durante la Edad Media y desde el que accederás a la Plaza de España. En la Plaza de España descubrirás el magnífico edificio del Ayuntamiento. Se trata de un edificio del siglo XVI con gran lonja y típico del renacimiento aragonés, incluida galería aragonesa y gran alero tallado en madera con decoración vegetal. El resto de edificios mantienen la misma estética medieval. A partir de ese momento creerás haber retrocedido hasta esa época. Desde allí deberás dirigirte a lo alto de la colina para visitar el conjunto monumental compuesto por el castillo y la iglesia. Lo harás atravesando callejuelas estrechas y empinadas. No te pierdas ningún detalle. ¡Te van a fascinar! Cuando finalices tu ascenso por las callejuelas empedradas encontrarás uno de los tesoros de la visita. La Iglesia de Santa María la Mayor. Además del impresionante rosetón, que has ido viendo desde lejos, destaca su portalada. ¡Espléndida! La Iglesia, que data del siglo XIV, ha sido restaurada hace poco. Es un templo gótico levantino aragonés en el que destacan sus bóvedas de crucería. Justo a su lado está el castillo. A comienzos del mes de diciembre de 2021 ha finalizado su restauración y junto a la iglesia forman un conjunto patrimonial único. No dudes en realizar la visita al castillo. La visita merece mucho la pena. Sus amplias estancias te van a maravillar.
El destino final de este dia es Beceite. Los Puertos de Beceite son un macizo montañoso que separa el valle del Ebro del Mediterráneo y se extiende entre las provincias de Tarragona, Castellón y Teruel. Sus abruptas montañas, horadadas por numerosos ríos y barrancos, esconden impactantes parajes como el Parrizal de Beceite, Las Rocas del Masmut, la Pesquera y el Salt de la Portellada. El enclave más conocido es el Parrizal de Beceite, que ofrece un paseo fantástico entre paredes de piedra y que se recorre por el mismo lecho del río Matarraña. Adentrarse en el Parrizal es una experiencia fantástica, apta para todas las edades dada su facilidad. La ruta comienza muy cerca de Beceite y discurre paralela al río Matarraña. Durante el recorrido cruzarás el río en varias ocasiones con la ayuda de pasarelas que te llevarán por encima de pequeñas pozas de aguas transparentes. La senda termina en Los Estrechos, donde el río se encañona por vertiginosas paredes que alcanzan una anchura imposible de 1,5 m. por 60 m. de altura y sobrecogedoras agujas de piedra conocidas como Les Gubies. Ten en cuenta que el acceso está regulado en fines de semana, puentes y temporada alta. Otro gran atractivo de la zona son las Rocas del Masmut, un impresionante roquedo rojizo de más de 100 metros de altura próximo a Peñarroya de Tastavins, con una nutrida colonia de buitres. Y no te olvides de contemplar la preciosa cascada de 20 metros de El Salt, a escasos kilómetros de la localidad de La Portellada. Una gran densidad de vegetación sirve de refugio a numerosos animales, como la cabra hispánica. En este paisaje accidentado también anidan el águila real, el halcón peregrino y el búho real. Los barrancos horadados por aguas cristalinas, entre los que destacan el barranco de la Pesquera y el de Escresala, con abundantes cangrejos autóctonos y truchas, son también el hábitat del mirlo acuático.
Y como final de esta colección, siguiendo por estupendas carreteras secundarias, visitaremos Horta de Sant Joan y Miravet.
Horta de Sant Joan es la capital turística y cultural de La Terra Alta. Este es un pueblo medieval situado encima de una colina de 543 metros de altura. El término municipal está limitado al sur por Arnes, Paüls y Alfara de Carles, aloeste por Lledó y Arenys de Lledó (Teruel), al norte por Caseres, Bot yal este Prat de Comte. Aunque el río Ebro no pasa por el término deHorta de SantJoan, transcurren el río Algars que forma una línea divisoria de la provincia de Teruel en la parte occidental, el río Estrets en la parte meridional del término y el río Canaletes en la parte oriental. Todos estos ríos son afluentes o subafluentes del río Ebro. Los restos encontrados indican el origen incierto de un asentamiento ibero en la parte más elevada. Estas tierras más adelante fueron conquistadas por los musulmanes y más tarde por los cristianos. En el año 1174 el rey cede el pueblo a los templeros y éste comienza una repoblación de Horta de Sant Joan aunque no es hasta el siglo XIX que hay un crecimiento importante.
Miravet se trata de un pueblo bastante pequeño, pero con varios sitios interesantes que merece la pena visitar. En medio día se puede ver casi todo, pero si le podéis dedicar un poco más de tiempo lo disfrutaréis mucho más. Una de las visitas obligadas es el Castillo. Una vez en el centro de visitantes compramos las entradas. El precio es de 5€, aunque para estudiantes, carnet joven o jubilados, entre otros, tienen descuento de 2€ sobre el precio. El horario de apertura de verano es de 10:00 a 20:00 mientras que en invierno cierran a las 17:30h, menos enero y febrero que cierran a las 16:00h. Por dentro el castillo de Miravet es una maravilla y aunque fue parcialmente destruido durante la Batalla del Ebro todavía se encuentra bien conservado.
Iglesia Vieja: Esta iglesia se edificó en época renacentista entre los siglos XVI y XVII y permaneció abandonada durante mucho tiempo hasta que fue restaurada. Ahora se ha convertido en monumento cultural y histórico de Miravet y una visita bastante interesante. Se dice que fue construida donde anteriormente podría haber estado ubicada la antigua mezquita de la época musulmana. En el interior se pueden ver varias exposiciones permanentes sobre la historia de Miravet o los templarios, entre otras. Tiene forma de cruz y destaca una cúpula con esgrafiados con el agujero de un impacto de una bomba durante la Batalla del Ebro, en plena Guerra Civil. También, destaca una mesa de piedra realizada por los templarios en el siglo XII y que era originaria del castillo, hasta que fue trasladada a la iglesia sobre 1750.
Centro histórico de Miravet: Después de visitar la iglesia, se puede descubrir el casco antiguo del pueblo, donde hay rincones muy bonitos y casas empedradas que nos encantan. En el centro de Miravet podemos encontrarnos con edificios destacados como el Molino viejo, el Portal del Motxi o el Palacio del Comendador. Seguimos andando por el casco antiguo hasta llegar a la plaza del Arenal (donde habíamos aparcado). Es una de las actividades más conocidas y sorprendentes que se pueden hacer en Miravet. En realidad no es otra cosa que llegar al río y subir el coche en una barca para cruzarlo, de esta manera se llega al lado opuesto. Pero sorprende mucho y la gente lo hace porque se trata del último paso de barca de todo el Ebro que funciona sin motor. ¡Una experiencia que no os va a dejar indiferentes! El precio por cruzar al otro lado del río es de 3€ por vehículo, también se puede cruzar sin coche por 1€ por persona. Aunque cruzar sin coche no tiene mucho sentido, ya que al otro lado del río no hay nada hasta unos cuantos kilómetros más adelante. Pero podéis andar un poco por el sendero que pasa al lado del Ebro. El horario es de 09:00 a 19:00, aunque en invierno cierran una hora antes. Si habéis visto alguna foto de Miravet, seguramente sea desde el embarcadero. Es el mejor lugar para ver la panorámica del pueblo y desde donde tendréis también las mejores vistas al castillo. Nosotros nos sentamos en el embarcadero a merendar mientras disfrutábamos de la tranquilidad del lugar y las hermosas vistas. Si vais al atardecer tendréis una bonita puesta de sol y el reflejo de las vistas en el agua ¡un plan perfecto!
Las 4 rutas que componen esta colección son:
1.- Cerdanyola to Morella. Unos 350 kms con 8 horas de duración
2.- From Morella to Albarracin visiting Teruel. 180 kms con unas 4,5 horas de duración.
3.- From Albarracin to Valderrobres and Beceite. 227 kms con algo menos de 5 horas de duración
4.- From Beceite to Cerdanyola visiting Horta de Sant Joan and Miravet. 250 kms y algo más de 8 horas de duración.
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4 Rutas
1008.36 km
25h 41m
Un tour de 5 dias desde Peniscola visitando Toledo Merida Avila Segovia Siquenza Barcelona
Un recorrido de 5 rutas y 5 días por Peñíscola, Aranjuez, Toledo, Consuegra, Molinos, Mérida, Ávila, Segovia, Seguiranza y Barcelona, que te sumergirá en la rica historia y cultura de España. Desde impresionantes fortalezas medievales hasta encantadores pueblos con molinos de viento, pasarás por pintorescas carreteras disfrutando de la exquisita gastronomía local y la belleza natural que cada lugar tiene para ofrecer. Será una experiencia inolvidable llena de descubrimientos y momentos inolvidables. ¡Sin duda un viaje que merece la pena realizar!
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5 Rutas
2348.84 km
48h 45m